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 Conéctate y libera tu interior

¿Qué tal si esta navidad te regalas algo maravilloso?

Agradece todas las bendiciones que te rodean.

Agradece todas las bendiciones que te rodean.

 Gabriel Rodríguez - Flickr, Algunos derechos reservados - CC.

Es momento de agradecer a la vida y a las demás personas todas esas bendiciones que hacen una mujer afortunada.

Es muy fácil darse cuenta cómo el mundo se revoluciona cuando se acerca la Navidad. El estallido de productos, promociones, decoración, luces, compromisos, actividades, compras, preparaciones… Sin embargo, no dejes que el ritmo comercial nuble la verdadera esencia de esta celebración y se diluyan valores como la unión, la paz y el amor que deben enmarcarla. Esta época es ideal para practicar otro valor que no se menciona usualmente, pero que es tan poderoso como cualquiera de los anteriores y es la gratitud. Más que un cambio radical en la forma de celebrar, lo que propongo es que abras un espacio para la reflexión y expreses este sentimiento tan positivo y sanador.

Decir gracias no debe ser una expresión “polite” o automática, debe hacerse de una manera consciente. Detén tus actividades por un rato, reflexiona sobre tu vida e identifica la cantidad de cosas por las que estás agradecida. Incluye en tu lista de gratitud esos pequeños detalles que, muchas veces, das por sentado, como la salud, respirar, poder caminar y no olvides agradecer por las personas que tienes alrededor. Tómate el tiempo para agradecer correctamente y descubre cómo esta práctica incide en tu bienestar y en el de otros. Aprovecha estas festividades para agradecer a tus familiares y amigos.

Agradece a diario, tu cerebro lo notará

Cada día el cerebro es moldeado por tus actos y tus pensamientos. La repetición de un comportamiento genera en éste, ciertas respuestas que, con el tiempo, se van haciendo más familiares. Cualquier acción que repites con frecuencia se convierte en un hábito y se traduce en una serie de conexiones neuronales que hará que esa acción sea más natural para ti y puedas hacerla sin mucho esfuerzo.

Si te quejas constantemente tu cerebro se ejercitará en resaltar lo negativo de la vida, por el contrario, si conviertes el agradecimiento en un hábito, poco a poco, te será más fácil identificar el lado positivo de cualquier situación que enfrentes.

Por lo general los estímulos positivos que accionan pensamientos de gratitud, ayudan a liberar estrés, te hacen más resistente al fracaso, mejoran el descanso durante el sueño, disfrutas más de la vida y formas en tu cerebro una disposición para ser más feliz.

¿Cómo volverte agradecido en tu cotidianidad?

Inicia un diario y registra a diario 5 motivos de gratitud. No tienen que ser cosas grandes o fuera de lo común, recuerda que al sumar las pequeñas cosas estas pueden llegar a pesar más que las cosas extraordinarias. Date la oportunidad de ver cómo crece esta lista.

También puedes hacer pequeñas meditaciones en las que visualices esos aspectos positivos al terminar el día. Si quieres más ideas, lee también algunas actividades que propongo alrededor de la gratitud.

Mi intención no es proponer una visión ligera de la vida o negar las dificultades y las experiencias dolorosas. Lo poderoso del agradecimiento es que te da la fortaleza y la confianza para aceptar esas situaciones y transitarlas con firmeza.

Yo, por ejemplo, cuando estoy atravesando un momento difícil agradezco la fortaleza y la entereza que me permite enfrentarlo y aprender de él. Esto me ayuda a multiplicar mi poder de lucha y me recarga de confianza.

Actividades con los niños

Enseñarles a los niños a ser agradecidos es ofrecerles herramientas para que sean felices y tengan la capacidad de entablar relaciones profundas con quienes los rodean. Muéstrales lo afortunados que son al tener manos, pies, ojos, tener donde dormir, agua potable, salud…

Una bonita manera de introducir a los niños en este tema es invitándolos a escribir cartas de agradecimiento a quienes han tenido gestos amables con ellos. Propónles también hacer listas o dibujos de las cosas por las que quisieran dar las gracias, y ponerlas en un lugar visible de su habitación o de la casa. Estas actividades los ayudarán a estar más atentos y les enseñará a valorar todo lo que reciben y a quienes los rodean.

¿Qué esperas para empezar?

Las fiestas navideñas son definitivamente un momento en el que puedes reflexionar sobre lo afortunada que eres y lo mucho que tienes para agradecer. Comparte con tus familiares y amigos esta reflexión, ten gestos de agradecimiento con ellos otros, escríbeles cartas o llámalos. Las posibilidades son infinitas y no exigen mucho presupuesto, sólo tiempo y disposición.

Sin embargo, ten siempre en cuenta que cada día es una oportunidad. No hay un momento preciso para empezar ni una forma específica de hacerlo. Dar el paso y reconocer lo mucho que la vida te ofrece, es un regalo que puedes darte en cualquier momento.

¡Anímate a integrar el agradecimiento en tu vida y comparte tu experiencia!