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 Conéctate y libera tu interior

¿Quieres perder peso en un instante sin dietas ni ejercicios?

Encuentra el camino hacia tu paz interior.

Encuentra el camino hacia tu paz interior.

 Patrick Fore - Unsplash, Algunos derechos reservados - CC.

Así como existen alimentos que nutren el cuerpo y brindan bienestar, existen maneras saludables de trabajar el interior y quitarse el sobrepeso emocional.

No todas las enfermedades tienen una causa física, algunas, por no decir la mayoría, tienen un trasfondo emocional, ya que los sentimientos negativos y las situaciones sin resolver tienden a somatizarse a través de tics nerviosos; problemas de estómago, de sueño; falta o exceso de apetito e incluso la caída del pelo.

Una clave para mantenerte saludable emocionalmente, sin piedritas en el corazón y en total armonía con tu entorno, es el perdón. El perdón es el único método efectivo que te ayuda a perder todo el sobrepeso emocional que te puede estar afectando.

Sentimientos, situaciones y emociones negativas como: odios, rencores, tristezas, frustraciones, fracasos, envidias, así como la sed de venganza; son piedras pesadas y doloras que sobrecargan tu maleta y dificultan tu viaje por la vida.

Así como tienes que pagarle a la aerolínea por llevar exceso de equipaje, la vida también te pasa una factura por sobrecargo emocional. En ti está la decisión de viajar ligera y admirar el panorama o de encartarte con la maleta y maldecir su peso.

El perdón no es un acto de debilidad, es un acto de grandeza, porque estás soltando a esa persona o situación que te hizo tanto daño y a cambio tú estás recibiendo unas poderosas alas de libertad que te permitirán seguir con tu vida.

Perdonar no es un proceso fácil, porque por lo general te exige doblegar tu sentido de justicia, de restitución, te obliga a someter tu voluntad y a doblar tu cerviz, para pasar por encima de heridas, dolores, culpas, traumas, inseguridades, maltratos y hasta cicatrices del corazón. Pero así como lo malo se refleja, lo bueno también.

Efectos físicos del perdón:

  • Un corazón te hace ver más linda y tu sonrisa será señal inequívoca de tu paz.
  • Los ojos son las ventanas del alma y si en esta hay luz, ellos la reflejarán.
  • La tranquilidad de conciencia mejora tu forma de dormir y te permite soñar en grande.
  • Deshacerte de los sinsabores te permitirá disfrutar los sabores de la vida.
  • El taco en el pecho que no te dejaba pasar la comida ni el aire, desaparece y sientes como fluye una nueva energía en ti.
  • La mala sangre será cosa del pasado, mejorará por completo tu circulación.

¿Quieres aprender a perdonar?

El primer paso y el más difícil de todos es aprender a perdonarte a ti misma. Entiende que tú no eres perfecta, que tu misión no es salvar el mundo. No eres un producto terminado y cada situación o cada persona tiene el propósito de hacernos crecer. Se consciente que hay situaciones que simplemente se salen de las manos y que las otras personas son seres completamente autónomos y toman sus propias decisiones. Nadie está hecho a tu imagen y semejanza, así que no esperes a que hablen o actúen como tu lo harías.
Recuerda que ver la vida por retrovisor te vuelve más crítica e inflexible, porque siempre estarás con el remordimiento o lamentándote de no haber actuado de otra manera.

Si decides perdonar solo hazlo. No caigas en la trampa de decir: “Perdono pero no olvido”, porque no estarías haciendo nada, solo sería un proceso de negación que te traería más culpa al saber que tu corazón no es lo suficientemente grande o noble para perdonar.

Quieres perdonarte:

Párate frente al espejo y mira tus ojos en el reflejo. Háblate con voz alta y di que te perdonas, que tienes un corazón lo suficientemente grande para amarte y perdonarte. No trates de culparte o justificarte, simplemente acepta este momento glorioso de perdón. No te pongas a pensar si lo mereces o no. El perdón y la gracia son regalos inmerecidos.

Ahora que fuiste perdonada, perdona:

Busca un lugar tranquilo y callado, donde solo oigas tus propios sentimientos, piensa en esa persona o en esa situación. No trates de entender los motivos de su falta o el porqué de la situación. Respira profundo y deja que tu amor lo inunde todo, si tienes que llorar hazlo, si tienes que gritar sácalo. No dejes nada en tu interior. Evita caer en el error de compadecerte. Simplemente llénate de amor y envuelve con él todo lo que te duela mientras repites con voz audible: ¡Te perdono (nombre de la persona)!, Te perdono porque me hiciste sentir…, te perdono por todo el tiempo que…, te perdono porque eres imperfecto y no sabías lo que hacías.

"Las emociones son como las olas, no podemos detenerlas, pero si podemos decidir cuales de ellas surfear". Jonatan Martensson

Ahora que sabes perdonar, enséñale a tus hijos como hacerlo.

En mi último libro, , desarrollé algunos ejercicios para trabajar el perdón con los niños. Es importante que ellos, desde pequeños, entiendan que el diálogo, la comunicación sincera y respetuosa son valiosos para evitar las peleas. También que encuentren maneras para reconciliarse y que aprendan a pedir perdón y a perdonar.

Si uno de tus hijos ha tenido alguna pelea o problema, puedes hacer la siguiente actividad con él:

  • Propónle que describa, por escrito, el conflicto que quiere solucionar. Pídele que haga una lista de lo que quisiera recuperar con la reconciliación.
  • Invítalo a ponerse en el lugar del otro, así podrá comprender mejor la situación.
  • Propónle que le escriba una carta de reconciliación a la persona con la que peleó. Es importante resaltar que no siempre es fácil pedir perdón, las cartas son una gran manera de hacerlo ya que permiten expresar todos los sentimientos con claridad.
  • Decir algo positivo de la persona antes de mencionar el problema, puede ayudar a que la carta sea más agradable para el destinatario y que su actitud sea más receptiva.

¡Ojo! No presiones a tu hijo para que entregue la carta. El proceso debe ser espontáneo. El ejercicio de reflexionar sobre los problemas y luego expresar su disposición para la reconciliación es un paso enorme, que le ayudará a sanar y a entender mejor a los demás. El acto de entregarla, debe surgir de él, cuando se sienta preparado.

El poder de dar las gracias:

Así como la falta de perdón duele, no expresarle a alguien la gratitud por algo especial que te dijo o hizo contigo te puede hacer sentir incompleta. Alegra el corazón de la otra persona y déjale saber lo importante que es para ti. Muéstrale cómo su buena acción impactó tu vida.

Se agradecida con la vida y con las cosas que te pasan:

  • Antes de dormir, cierra los ojos y piensa en las personas, eventos, fortalezas y capacidades, que te hacen sentir afortunada y agradece de forma audible.
  • Si estás pasando por un tiempo difícil, agradece el valor, la entereza, la paciencia, con la que afrontas las dificultades. Agradece todos los valores que tienes y alégrate de antemano por todos aquellos que vas a desarrollar. Por complicado que se vea el panorama, poco a poco irás descubriendo que frente a cada dificultad o reto, hay mucho por lo que agradecer.
  • Lo anterior puedes aplicarlo también a las relaciones personales. Si tuviste una discusión con alguien, te sientes enfadada, transforma esta situación en algo positivo.
  • Agradece tu capacidad de perdonar las heridas y cómo cada experiencia te hace crecer.

Este ejercicio puede durar varios minutos o incluso acompañarte hasta conciliar el sueño. Su poder está en su sencillez, en la manera en que poco a poco, te ayuda a despejar el panorama y te llena de positivismo. Pasar la noche con una mente sosegada, te hará sentir al despertar segura, vital y enfocada.